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sábado, 10 de enero de 2015

DEJA SECAR LA IRA...


Mariana se puso toda feliz por haber ganado de regalo un juego de té de color azul. Al día siguiente, Julia, su amiguita, vino bien temprano a invitarla a jugar. Mariana no podía pues saldría con su madre aquella mañana. Julia entonces pidió a Mariana que le prestara su juego de té para que ella pudiera jugar sola en el jardín del edificio en que vivían. Ella no quería prestar su flamante regalo pero ante la insistencia de la amiga decidió, hacer hincapié en el cuidado de aquel juguete tan especial. Al volver del paseo, Mariana se quedó pasmada al ver su juego de té tirado al suelo. Faltaban algunas tazas y la bandeja estaba rota. Llorando y muy molesta Mariana se desahogó con su mamá ¿ves mamá lo que hizo Julia conmigo? Le presté mi juguete y ella lo descuidó todo y lo dejó tirado en el suelo. Totalmente descontrolada Mariana quería ir a la casa de Julia a pedir explicaciones, pero su madre cariñosamente le dijo: Hijita, ¿te acuerdas de aquel día cuando saliste con tu vestido nuevo todo blanco y un coche que pasaba te salpicó de lodo tu ropa? Al llegar a casa querías lavar inmediatamente el vestido pero tu abuelita no te dejó ¿Recuerdas lo que dijo tu abuela? Ella dijo que había que dejar que el barro se secara, porque después sería más fácil quitar la mancha. Así es hijita, con la ira es lo mismo, deja la ira secarse primero, después es mucho más fácil resolver todo. Mariana no entendía todo muy bien, pero decidió seguir el consejo de su madre y fue a ver el televisor. Un rato después sonó el timbre de la puerta. Era Julia, con una caja en las manos y sin mas preámbulo ella dijo: - Mariana, ¿recuerdas al niño malcriado de la otra calle, el que a menudo nos molesta? Él vino para jugar conmigo y no lo dejé porque creí que no cuidaría tu juego de té pero el se enojó y destruyó el regalo que me habías prestado. Cuando le conté a mi madre ella preocupada me llevó a comprar otro igualito, para ti. ¡Espero que no estés enojada conmigo. No fue mi culpa.! - ¡No hay problema!, dijo Mariana, ¡mi ira ya secó! Y dando un fuerte abrazo a su amiga, la tomó de la mano y la llevó a su cuarto para contarle la historia del vestido nuevo que se había ensuciado de lodo. Nunca reacciones mientras sientas ira. La ira nos ciega e impide que veamos las cosas como ellas realmente son. Así evitarás cometer injusticias y ganarás el respeto de los demás por tu posición ponderada y correcta delante de una situación difícil. Acuérdate siempre: ¡ Deja secar la ira !

jueves, 18 de diciembre de 2014

La serpiente y la luciérnaga…



Cuenta la Leyenda, que una vez, una serpiente empezó a perseguir a una Luciérnaga; esta huía rápido con miedo de la feroz depredadora, y la serpiente no pensaba desistir.
Huyó un día, y ella no desistía, dos días y nada…..En el tercer día, ya sin fuerzas la Luciérnaga paro y dijo a la serpiente:
-Puedo hacerte tres preguntas???
-No acostumbro dar ese privilegio a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar…
-¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
-No, contestó la serpiente….
-¿Yo te hice algún mal?
-No, volvió a responder
-Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?
-Porque no soporto verte brillar…..!!!
Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo?
Sencillo…….porque no soportan verte brillar.
La Envidia, es el peor sentimiento que podemos padecer………. Que envidien tus logros, tu éxito……Que Envidien verte brillar…..
Cuando esto pase, no dejes de Brillar, continua siendo tu mismo, sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, Sigue Brillando y No podrán tocarte…. ¡¡¡ porque tu Luz seguirá intacta !!!

miércoles, 29 de enero de 2014

Amar a través del odio

Es curioso como el amor puede surgir en los momentos menos esperados y hacia quién menos imaginaste amar. Me gusta pensar que el destino es caprichoso, porque nos pone pruebas que muchas veces, parecen imposibles. La primera vez que te vi, tenía la seguridad de que no llegarías a provocarme más que indiferencia y desagrado. No sabría decir el porque de manera exacta. Quizá es porque después de todo somos demasiado diferentes. Y las personas tendemos a rechazar aquello que no conocemos.

Sin embargo, aquí estoy, lejos de lo que sentía en un principio y más cerca de sensaciones que aunque me esfuerce por negar, son provocadas solamente por ti. No sé como pudo ocurrirme ni cuando comenzó. Cuando me di cuenta, no podía escapar de lo que sentía. Ya no puedo hacerlo.

¿Me corresponderás alguna vez? Quizá esa sea una duda que me persiga por el resto de mi vida. Porque soy cobarde. Porque cada vez que te miró a los ojos, no puedo distinguir otra cosa más que las mismas mentiras que suelo decir, al afirmar que me fastidias. Y ese se ha convertido en mi más grande temor.


Los caminos en la amistad

Cuando era más joven, solía creer que nada ni nadie me separaría de mis mejores amigos. Luego crecí y me di cuenta de que había que tomar decisiones. Elecciones que tarde o temprano, implicaban seguir un camino distinto al de ellos.

A veces los intereses personales son los que nos terminan separando, otras simplemente los malentendidos. He aprendido que si bien la amistad puede ser hermosa, también llega a convertirse en lo más frágil. No solo son los momentos difíciles los que la ponen a prueba, sino el tiempo mismo. Porque los lazos que llegan a ser verdaderos, no se ven afectados ni por las decisiones personales ni por el paso de los años.

Hoy he adquirido más experiencia, abandone algunos sueños y logré algunas cosas que me había propuesto. Tome mi propio sendero. No sé lo que me depara el futuro, ni si podré contar para siempre con mis amigos en él. Estoy dispuesto a disfrutar el momento y permanecer a su lado, en la medida de lo que me sea posible.

Porque si nos apartamos, al menos tendré los buenos momentos para recordar.


El amor y la decepción

Dos cosas tan diferentes entre sí y que al mismo tiempo, parecen estar irremediablemente unidas. Amar a alguien significa renunciar incluso a ti mismo. Arriesgarte a darlo todo por él, sin esperar nada a cambio pero deseando con todas las fuerzas de tu corazón que sepa corresponderte. ¿Que haríamos si pudieramos enamorarnos de quién nos quiere ver o nos convenga más?
Hay tanto a lo que uno no termina por acostumbrarse pero que sin embargo, parece no querer irse nunca de ahí. Como las desiluciones y la certeza de saber, que para una persona por la que darías todo jamás serás lo único ni lo primordial.
Encontrar el amor es hallar un arma de doble filo. Puede volverte la persona más feliz sobre la faz de la tierra, o terminar por desangrarte lentamente al abrir heridas que amenazan con no cerrarse jamás. Esas son las peores, porque se quedan en el alma donde nadie las ve y son más mortales que cualquier veneno. Te dejan muerto en vida.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Convivimos

Durante nuestra vida convivimos, muchas veces con sensaciones, sin quererlas o desearlas, pero también con otras que no valoramos en la medida que se merecen.

Convivimos con: la angustia, el dolor, la duda, la soledad, la ansiedad, la mentira, el temor, el rechazo, el desprecio, la venganza (la propia y la ajena), con el silencio, con el mal, con el rencor, con la rutina, con los desencantos, con los prejuicios, con la falta de humildad, con la ausencia de valores y principios, con la crítica nuestra y la de ellos, con la ingratitud, con soberbia de los inútiles que no pueden amar, con la incomprensión, con la inseguridad, con la falta de ilusión, con el conformismo, con el odio, con el olvido, con la pérdida, con la falta de libertad, con el pasado sin resolver, con la indiferencia, con los malos pensamientos, sin el perdón, con la envidia del otro y la de uno, con la falta de Fe, sin un rumbo a seguir, con la impaciencia, con el mal humor de uno y el de los demás, con la impotencia de no poder, con el aburrimiento, con la palabra demás...

Pero, siempre hay un pero, también convivimos, con el humor, con la alegría, con la risa de uno y la de los demás, con los colores que nos traen paz y armonía, con el sol que nos da energía, con la lluvia que no nos molesta, con las caminatas por la tarde, con las sorpresas agradables, con las primeras brisas de primavera y con cada una de las estaciones del año que nos enseñan entre otras cosas, no todo es frío o calor, con la posibilidad de conocer la felicidad, de dar amor y de ser correspondido, con la búsqueda de la verdad, con la imaginación, con el bien, con un futuro mejor construido por uno, con el cariño, con el amor, con los afectos, con los abrazos, con las caricias, con la amistad, con charlas placenteras con amigos, con el compañerismo, con la lealtad, con la Fe, con proyectos posibles e imposibles, con las distintas manifestaciones del arte, con la lectura, la música que nos transporta a lugares que uno solo conoce, con fragancias y perfumes que nos dan lugar al placer, con los recuerdos nostálgicos, y con el otro...

Uno, siempre uno, será el que finalmente decida con qué quiere convivir...


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